Tras unas accidentadas vacaciones, caracterizadas por continuos problemas técnicos, retomo mi ritmo blogosférico habitual.
Esta semana he estado con Paulina, y de nuevo mi Abuelita ha sido fuente de inspiración para este capítulo.
Paulina, sostiene que a partir de los 80 años una mujer o se amojama o se ajamona. Vamos, que o bien se queda caquéxica cuan uva pasa reseca
o se vuelve lustrosa, curvilínea y rebosante como una Gracia de Rubens.
Mi abuela es de las segundas; por eso trata de no sobrepasarse con las comidas y con el picoteo a pesar de su buen saque.
Todo empezó con el Roscón de Reyes relleno de nata que nos tomamos de postre.
Paulina me pidió que le cortase un trozo muy pequeño del Roscón.
Cuando vió la miseria que le puse en el plato pidió otro trozo, y otro, y otro...... utilizando su peculiar escala de diminutivos que a continuación expongo.
Un cacho= Un trozo
Un cachinino= Un trozo pequeño
Una mijina= Un trozo aún más pequeño
Y aquí ya empiezan las invenciones made in Paulina.
Una mijinina= Un trozo diminuto
Una mijirrinina= No sé, tal vez una partícula indivisible. Un átomo del Roscón.
Una mijirrinina mu chica= Un protón, electrón o neutrón del susodicho Roscón.
De lo que se deriva que un electrón es una mijirrinina mu chica negativa, un protón una mijirrinina mu chica positiva y un neutrón, una mijirrinina mu chica que ni fú ni fá.
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Vamos, que al final entre mijinas, mijininas y mijirrininas nos zampamos el Roscón entero.













Cutre reconstrucción de la Báthory del s.XXI

Una indigesta mezcla de pop-rock a lo largo de un inacabaaable disco en el que cada canción te recuerda a otras muchas que hayas podido escuchar alguna vez... Nada original, nada memorable. Aburrido y anodino. Cuesta escuchar el disco entero, uf! El mejor tema: "Ni una sola palabra". Con eso lo digo todo.