Dentro del mundo gay hay muchísimas categorías: mariquitas, musculocas, osas... cada una con su estética, idiosincrasia, gustos y actitudes. Hasta aquí, no he descubierto nada nuevo...
Pero dentro del mundo gay debería de existir una categoría por sí misma: las maricas hispanoamericanas.
Este subgrupo se caracteriza por estar compuesto de individuos histriónicos y chillones, con cabelleras teñidas de cobrizo, que junto al tono de su piel, (cobrizo de por sí) les da un total look monocromático en cobre como si les hubiera caído encima un bote Titanlux tono madera de cerezo. La tendencia que traen de aquellos lares de poner el reaggetón a todo volumen la cambian por Lady Gaga, Rihanna y Kathie Perry pero a los mismos decibelios.
.
Estas mariquitas han estado encorsetadísimas en sus selv países de origen, por lo que cuando llegan a Madrid se ponen a soltar más plumas que Pocahontas, su antepasada más reconocida.
Este subgrupo quiere estar tan, tan, tan a la moda que cualquier tendencia la exageran hasta caricaturizarla: mega tupés Kortajarena, mega escotes de triángulo, mega bolsazos de piel del Bershka... y tallas XS, donde apenas pueden meter esos cuerpos rechonchos y de espaldas anchérrimas que todo guachupín padece luce en su día a día. En fin, nada es poco para ellas.
...................................
Pues esta categoría de mariconismo es la que tenemos debajo; a los que al menos una vez a la semana debemos llamar la atención para que bajen el volumen de su aflautada y desagradable voz.
Si a esto le añadimos que entre ellas hablan quechua...el resultado no puede ser más chocante.
Nota: las guachupinas aquí retratadas no son las originales. Cualquier parecido con la realidad es prácticamente total.