Creo que mi afinidad hacia la cultura trash ha alcanzado su máximo exponente en el descubrimiento literario de hace unos días.
En casa estamos muy concienciados con el reciclaje de vidrio y cartón, y en una de éstas al bajar los varios kg de papelorios que almacenamos, al abrir la solapa del contenedor de cartones pude ver que éste estaba rebosante de libros de bolsillo con temas de autoayuda, espiritismo y belleza que comencé a hojear (de pasar las hojas se entiende).
Como siento auténtico terror hacia el ocultismo y el mundo del más allá, volví a dejar esos libros donde estaban, pero hubo un libro que me llamó la atención por su curiosa portada; de modo que me lo llevé a casa.
En casa estamos muy concienciados con el reciclaje de vidrio y cartón, y en una de éstas al bajar los varios kg de papelorios que almacenamos, al abrir la solapa del contenedor de cartones pude ver que éste estaba rebosante de libros de bolsillo con temas de autoayuda, espiritismo y belleza que comencé a hojear (de pasar las hojas se entiende).
Como siento auténtico terror hacia el ocultismo y el mundo del más allá, volví a dejar esos libros donde estaban, pero hubo un libro que me llamó la atención por su curiosa portada; de modo que me lo llevé a casa.
La tal señora no es ni más ni menos que una especie de intelectual-farmaceútica-cosmetóloga y amante del arte en todas sus ramas. Vamos, una mujer que se ajustaría perfectamente al canon cultural renacentista.
Y es que como reza el prólogo de su hermano (otro del estilo) "Paquita habla mucho, pero nunca es banal. Habla mucho porque tiene mucho que decir...en su lucha constante contra lo trivial, lo anodino o lo insípido"
Por cierto su hermano también se llama Francisco.
¿Francisco Ors y Francisca Ors?
Veamos...ummmm...esa cara.

¿¡No se tratará de la misma persona travestida?! Glups!
Paquita en su libro, nos va relatando la distinta concepción que a lo largo de la Historia se ha dado de la belleza, jalonándolo con ejemplos y anécdotas de personajes históricos o famosos.
Ni que decir tiene que este libro se ha convertido en mi libro de cabecera y todo un referente junto con Hilda la Gallina y Los Batautos (ver mi perfil y a ser posible sin choteos).
Me lo paso pipa con la retórica y el acertado criterio de esta buena señora, a veces pomposa, a veces mordaz, pero siempre ingeniosa.
Uno de mis lances favoritos es aquel en el que habla de la Callas.
"Parece ser que Maria Callas, estando en la cumbre de su éxito y de su opulencia física-pesaba 140 kg- vió personalmente a Audrey Hepburn que empezaba por entonces a ser famosa y al conocerla pensó- quiero ser como ella.
Maria Callas adelgazó 80 kg y ya una vez delgadísima, se maquilló y peinó como lo hacía la Hepburn, convirtiéndose en una especie de caricatura, sin el encanto mágico de la joven actriz.
Aparte de la testarudez o voluntad, Maria Callas demostró una falta de sentido de la realidad, como así lo manifiesta el hecho de pretender colocar su mirada, una mirada profunda y terrible, en un rostro angelical como el de la Hepburn"
Qué gran razón tiene Paquita. Y que apreciación más acertada la suya.
Ale, voy a seguir aprendiendo cosas.













Y hasta piscinita tenía...
Una imagen de la portada de la catedral...
Lateral de la impresionante catedral...
Dentista modernista...





En sus variantes sencilla, con crema y chocolate....
Como bien ha comentado el propio
..como irresistible eran los chocolates de
para terminar en la exposición del 

regalo inesperado de
............un compendio de pósters del género Exploitation: temática morbosa y escandalosa en décadas de censura por el Código Hays. Un libro maravilloso con una exclusivísima dedicatoria.




ni el segundo single "Eating pizza" en el que 
